28 de enero 2026
A poco más de un año para el inicio del Mundial de Fútbol 2026, una nueva polémica se suma al camino del torneo. El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, expresó su desacuerdo con que Estados Unidos sea uno de los países anfitriones del campeonato, señalando preocupaciones relacionadas con el contexto político y social del país norteamericano.
El exdirigente suizo, quien estuvo al frente del máximo organismo del fútbol mundial durante casi dos décadas, puso en duda que el entorno actual garantice una experiencia adecuada para aficionados extranjeros que planean viajar al torneo. En sus declaraciones, advirtió sobre posibles dificultades en materia migratoria, controles de ingreso y clima interno, factores que, según él, podrían afectar la asistencia y el desarrollo normal del evento.
Blatter también respaldó opiniones de expertos europeos que consideran que un Mundial debe celebrarse en países que ofrezcan plena apertura y seguridad a los visitantes, más allá de la infraestructura deportiva. Aunque no pidió oficialmente un boicot, sí dejó entrever que muchos aficionados podrían optar por seguir el campeonato a distancia.
El Mundial 2026 será histórico por varios motivos: contará con 48 selecciones, se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, y será el torneo más grande organizado hasta ahora por la FIFA. Pese a las críticas, los organizadores mantienen firme el calendario y aseguran que existen garantías suficientes para recibir a millones de hinchas.
Hasta el momento, ni la FIFA ni los gobiernos anfitriones han respondido directamente a las declaraciones del exmandatario, que vuelven a abrir el debate sobre la relación entre deporte, política y la elección de sedes para eventos globales.
